¿Cómo ha sido esta trayectoria?

En el 2013 ofrecía clases de Administración de Empresas en la Escuela Publica Abelardo Martínez Otero. Disfrutaba mucho aportar a la vida de adolescentes. A su vez estaba en el proceso de una investigación titulada la Viabilidad de la Agricultura en Puerto Rico como requisito de graduación de mi segunda Maestría. Esta investigación me hizo ver la inseguridad alimentaria que tiene Puerto Rico y el riesgo de pasar hambre en caso de que no lleguen abastecimiento de comida a nuestra Isla. Dado a que compramos el 90% de la comida del extranjero a pesar que en Puerto Rico se puede cultivar la mayoría de los cultivos existentes en el mundo.

Luego de ver las razones de porque estamos en esta situación, me adentré a crear al menos una solución viable que aportara a resolver este problema. Fue así que descubrí el cacao y sus beneficios para el ambiente y la economía del agricultor. Diseñé un modelo que va desde el suplido de semillas de calidad hasta la compra segura del cultivo. Solucionando los problemas habituales que enfrenta un agricultor; disponibilidad de semilla de calidad, asesoramiento en el proceso de producción y un precio justo por la compra de su cultivo.

Emocionada porque pensé que tenía una solución viable para los agricultores locales, salí a compartir esta información con todos los agricultores que me presentaban y que conocía en distintos foros. Pero para mi sorpresa no era escuchada porque mi perfil no cumplía con los estándares de un dueño de finca. Era joven, mujer y no tenía ningún familiar agricultor. Sencillamente fue sumamente difícil que me escucharan. Llego el momento en que me frustré muchísimo por tener una solución que sencillamente a pocos agricultores parecía interesarle. Esto me sirvió de ánimo para aplicar este modelo en el cultivo del cacao. Estudié el cultivo, comencé aplicar conocimiento en suelo local y levanté información de distintas fuentes. Vi los pro y contra de comenzar un proyecto como este y decidí intentarlo.

Convoque a mi esposo y le presente mi idea. Sin pensar lo que pasaría. Él estuvo callado toda la presentación y cuando terminé me dijo: me parece excelente, para que sea posible debes de renunciar a tu empleo actual y dedicarle todas tus fuerzas. Yo me encargo de lo demás. Imagínate el susto que me dio. Pero concluí que no teníamos nada que perder y me lancé. Nos recién casábamos, no teníamos deudas ni propiedades. Así que renuncié a ser maestra sin saber qué vendría después.

Yo sólo soñaba con tener una finca y vender el cacao. Pero la escases de conocimiento en cacao, disponibilidad de semillas de calidad y compromiso de compra del cultivo, me hizo formar lo que es hoy Semila. Una solución para las distintas etapas de una finca cacaotera. Hoy mi salón de clase no tiene techo, se respira aire puro y no tiene límites.